Mañana en la batalla: ¿Y si gana? Sobre Julio César Chávez Jr y Sergio Martínez


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Si Sergio Maravilla Martínez vence a Julio Cesar Chávez Jr. el próximo 15 de septiembre en el Thomas and Mack Center de Las Vegas, será simplemente como si el destino por fin hubiera caído sobre la cabeza del boxeador bendecido con un nombre real del boxeo y un título que, a decir de muchos, le fue dado antes que ganado con legitimidad. No importa que del otro lado de la frontera la percepción sobre Junior haya cambiado notablemente tras su victoria por nocaut técnico ante Andy Lee. De este lado de la frontera será más simple, será lo que tenía que ser: el desenmascaramiento de una broma llamada Julio César Chávez Jr.

Por supuesto es odioso generalizar la actitud del público mexicano. No lo es tanto si tomamos en cuenta que dentro de nuestra particular neurosis hemos vivido exigiéndole a Junior una madurez que no era posible en su momento al tiempo que le negamos la oportunidad de hacerlo ahora. Lo hemos visto crecer no con objetividad sino a través del velo nacido de un consenso general: que su presencia en el boxeo importa de alguna manera, por ser el hijo de quien es, y que, por la misma razón, es intrascendente, en el entendido de que mucho le será dado, no sólo el nombre, sino el récord, los títulos, la efímera gloria.

Este consenso nunca ha sido más visible que en las ocasiones en que Junior se ha enfrentado a un nuevo reto en su carrera, un nuevo nivel. Se espera que triunfe y que fracase. Se transmiten sus peleas con un lenguaje que construye de una sentada un argumento sólido para su gloria y otro, igualmente sólido, para su debacle. Como si mentalmente nos protegiéramos de nuestras propias expectativas damos a Junior un trato de extremos, de superestrella y de don nadie.

En noviembre de 2005, por ejemplo, Junior enfrentó lo que a la fecha significaba el mayor reto de su carrera, una pelea contra Carlos Molina. Durante ese año había peleado casi cada mes contra oponentes menores que sirvieron, en gran medida, para suplir su carencia de experiencia amateur. Al aparecer Molina Junior se vio enfrentado a un peleador técnico que supo cómo hacer su pelea y descontrolar a su oponente. Sin embargo, lo que uno puede observar en esta pelea es la construcción de un fino consenso alrededor de Junior. Para los comentaristas el trabajo de Molina no existía sino como contraste de Junior. Era casi como si Molina, con lo buen peleador que es, fuera una presencia incómoda en el ring de tal manera que Junior hubiera tenido que estar solo en el ring, haciendo boxeo con su propia sombra mientras los comentaristas nos hacían creer que o bien era un gran peleador, si era efectivo, o bien necesitaba de madurez, si no lo era. Los jueces participaron también de este consenso y fue muy claro que “algo” había sucedido cuando sin más el anunciador subió al ring para anunciar un empate sin más ceremonias y sin molestarse en leer las tarjetas de los jueces. Fueron este tipo de situaciones las que nos neurotizaron respecto de Junior: queríamos, por amor al padre, que triunfara, pero lo que sucedía dentro y fuera del ring nos obnubilaba impidiéndonos reconocer en Julio César Chávez Jr. a un peleador real, como cualquier otro.

Así que si Julio César Chávez Jr. es derrotado este 15 de septiembre sabemos de antemano la respuesta: es un junior, ¿qué más puedes esperar? Y en México, cabe recordar, ser un “junior” tiene varias connotaciones y ninguna es sinónimo de legitimidad personal.
La pregunta que resulta más interesante es, ¿qué diremos, si por cierta alineación de estrellas, Junior logra ganar? Aceptemos, de entrada, que imaginar este escenario ha pasado de ser una licencia poética de muy mal gusto a una realidad muy posible.

Después de decepciones en uno u otro sentido (indisciplina, arrogancia, tests fallidos, incluso un arresto) la carrera de Julio César Chávez ha conseguido entrar en órbita al grado de propiciar una próxima colisión con el mejor peso mediano del mundo. Y las señales son buenas, un Julio César Chávez Jr. más concentrado, disciplinado, hambriento. Ahora hay algo de real en sus aseveraciones de querer ser el nuevo Julio César Chávez y no sólo Junior. ¿O por qué pelear? Nunca tuvo que hacerlo. Los padres pelean y se sacrifican para que los hijos puedan prescindir de ello y no repetir la historia. En este caso Junior la repite y su hambre de triunfo comienza a ser verosímil, digna de tomarse en cuenta.

No obstante, mientras Martínez destrozaba a Kermit Cintron, Kelly Pavlik y Paul Williams, Junior seguía enfrentando a los Troy Rowland y los Jason LeHoullier de la división. En los últimos dos años, sin embargo, Junior ha añadido a su arsenal un jab y movimientos laterales cruciales para sus victorias ante Peter Manfredo y Andy Lee. Este último ha probado ser una experiencia muy dulce: un boxeador zurdo, de buena técnica y movimiento de pies, que puso a prueba la paciencia que Junior necesitará ante su pelea contra Martínez, quien evidentemente lo boxeará a la distancia, haciendo de la frustración de Junior su arma secreta.

Por otra parte si Pavlik y Williams son el punto de comparación para descalificar por completo a Junior entonces hay que comenzar por aceptar que son, también, comparaciones que reflejan hasta qué punto el boxeo de Martínez ha disminuido. Con Pavlik Martínez se dedicó a hacer el casting de una lenta película de horror. Y con Williams consumó el horror con un gancho de izquierda que mandó a su oponente a la lona completamente sin sentido. Sin embargo ¿por qué dos peleadores europeos tuvieron más oportunidad de lograr una buena pelea que Williams y Pavlik? Barker y Macklin han hecho a Junior un excelente favor.

Como sea, todas las conjeturas acerca de la pelea son solo eso, conjeturas. El 16 de septiembre podremos recolectar con más calma las emociones de la noche anterior. Sabemos la respuesta si Junior pierde. Pero si gana, y gana convincentemente, ¿qué diremos? ¿Seguiremos llamándolo Junior?

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Mauricio Salvador es Director editorial de Esquina Boxeo y Director de Revista Hermano Cerdo. Se le puede encontrar en Facebook y tambien en Twitter utilizando el nombre @mauriki.


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    Si gana no va a pasar tampoco nada, van a decir que Martinez se dejo o que esta acabado nunca va a recibir merito por sus victorias, esto es Mexico