Mañana en la batalla: Mariana Juárez vs. Arely Muciño

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Ava Knight era una presencia invisible en el ring este 12 de mayo cuando Mariana La Barbie Juárez (34-5-3) y Arely La Ametralladora Muciño (15-2-1) pelearon por el campeonato de peso mosca de la CMB. Quizá no se trataba exactamente de Ava sino la sombra del brutal nocaut que propinó a Arely cuando esta defendió su cinturón de la FIB en la ciudad de Colima. Fue un nocaut tan espeluznante que cualquier persona podría usarlo como argumento para considerar la prohibición del boxeo femenil.

Antes de esa pelea Arely había compilado una buena serie de victorias, noqueando a casi todas las oponentes que la enfrentaron en su natal Monterrey. Su mejor reconocimiento vino ante la alemana y todavía invicta Susianna Kentikian en una pelea por tres cinturones mundiales. Fiel a su estilo Arely presionó desde el primer round pero una profunda cortada en Kentikian en el tercero obligó al réferi Joe Cortez a detener la pelea. La actuación de Arely, sin embargo, le ganó reconocimiento y la oportunidad de pelear por el título vacante de la FIB.

El nocaut ante Knight fue un momento que cambió su carrera. Por un lado Arely pudo haber comprendido que en vez de ofrecerle ventajas, haber cambiado su estilo pudo más bien acelerar el nocaut que la mandó a la siguiente galaxia. Así, contra Mariana Juárez no pensó en boxear pues la habilidad y experiencia de la Barbie harían su tarea prácticamente imposible. En vez de eso, apenas sonó la campana Arely se abalanzó sobre Juárez en espera de que su presión y la dinámica de golpeo que le significó tantos nocauts tuviera un rápido efecto sobre la veterana.

No fue suficiente. Después de un efusivo e intenso primer round, caracterizado por la actitud kamikaze de Muciño y la calma tensa de Juárez, la Barbie comenzó a conectar su recto de derecha con frecuencia y en perfecto timing para contrarrestar el ataque de su oponente.

El resto de la pelea siguió el mismo paso intenso y variado de los dos primeros rounds pero era claro que la habilidad de Juárez para conectar en el momento y el lugar preciso hacían mella en la retadora. Mariana, que ha enfrentado con anterioridad a peleadoras agresivas y de buena pegada, mostró no sólo la experiencia ganada en más de 40 peleas sino una calma que sólo puede provenir de una comprensión completa de lo que sucede en ring. Arely no podía aspirar a tanto y su estrategia fue insuficiente para contrarrestar cada uno de loa atributos que componen el estilo de Juárez, hoy por hoy uno de los más completos.

Arely, es cierto, podía imponer por momentos su agresividad física pero incluso estando contra las cuerdas Juárez contragolpeaba y esquivaba sin perder la calma. Fue, para ella, y para el públicó que abarrotó el salón del Hotel Intercontinental de Polanco, México, la confirmación de saberse una de las mejores boxeadoras a nivel mundial.

Para Arely, esta derrota fue una valiosa lección. A la fecha ha sucumbido ante una golpeadora letal, como la zurda Ava Knight, y ante una boxeadora consumada como Mariana Juárez. Ahora sabe lo que puede pasar, conoce lo que es estar en la lona y lo que es perseguir a un fantasma; ha sido lastimada y ha salido avante, ha enfrentado a una de las mejores peleadoras del mundo y logró dejar huella. Todo eso me parece, más que fracasos, una excelente educación.

Con esta victoria el boxeo femenil en México cuenta con todos los elementos narrativos para considerar que ha alcanzado su madurez deportiva. Y no solo eso, actualmente México cuenta con campeonas indiscutibles en las categorías mosca (Mariana Juárez), supermosca (Ana María Torres), gallo (Zulina Muñoz) y supergallo (Jackie Nava), y las peleas que puedan llevarse a cabo entre las peleadores de esta generación y la que comienza a abrirse paso deben ser, para promotores y público, dignas de tomarse en cuenta.

Así que deberíamos librarnos de una vez por todas de los prejuicios que encuentran barbárico o moralmente inadecuado ver a dos mujeres enfrentarse dentro de un ring. No se trata de una absurda equidad deportiva. Se trata simplemente de que hay mujeres que son también excelsas peleadoras. Son mujeres, peleadoras y provienen de una cultura de peleadores. Y si es así y si ofrecen a los aficionados drama, entretenimiento y buenos negocios, entonces, ¿por qué no celebrarlo?

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Mauricio Salvador es Director editorial en Esquina Boxeo y Director en Revista Hermano Cerdo. Se le puede encontrar en Facebook y tambien en Twitter utilizando el nombre @mauriki.

Topics: Arely Muciño, Mariana Juárez

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