Mañana en la batalla: Orlando Salido vs. Juan Manuel López II

image: showtime

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Este sábado 10 de marzo en el coliseo Roberto Clemente de San Juan Puerto Rico, Orlando Salido noqueó al puertorriqueño Juan Manuel López en una pelea intensa, dramática y decisiva.

Fue una pelea que vio a un hombre traicionarse a sí mismo en busca de opciones y a otro hombre, veterano por 16 años como peleador, encontrar fuerzas, en contra de los jueces y antes más de 10 mil aficionados boricuas, para vencer a aquel a quien había arrebatado el título de los plumas en abril pasado en una pelea en la que se suponía no podía ganar.

Al subir al ring Juan Manuel “Juanma” López (28 años, 31-2, 28 KO) no sólo quería ganar y recuperar su título; tenía la urgencia de que su carrera retomara su rumbo natural y que el episodio anterior se borrara de la memoria de los espectadores como un mal paso -producto de intrigas ajenas al ring, diría- para así dirigir su carrera hacia un encuentro épico contra Yuriorkis Gamboa.

Fue por esa urgencia que tras su primer derrota “Juanma” viajó a Ciudad Obregón, México, para atender la primera defensa de Orlando “Siri” Salido (31 años, 38-11-2, 26 KO) ante el japonés Yamaguchi con la esperanza de que Salido y su equipo firmaran la revancha lo más pronto posible. Se habló de un encuentro para octubre de 2011 pero Salido, deseoso de lucir su campeonato ante los suyos, decidió hacer una segunda defensa contra un joven filipino llamado Weng Haya.

Lo que López vio en aquella segunda ocasión fue que el joven Haya, con apenas ocho nocauts en su foja, mandó al campeón a la lona al final del tercer round y al principio del cuarto. De pronto este filipino obligaba a rescribir a comentaristas y espectadores el sencillo guión que esa noche tenían preparado para el campeón.

López vio todo esto y el sábado 10 de marzo subió al ring acompañado de leyendas como Tito Trinidad e Iván Calderón y coreado por los miles de aficionados que esperaban, como él, que las cosas tomaran su rumbo natural y el cinturón volviera así a su legítimo dueño.

No sucedió como esperaban. Orlando Salido, que ya había mostrado lo problemático que podía ser su volado de derecha, lanzó un arsenal con demasiadas variables -incluido ahora un gancho de izquierda- como para que el boricua, confundido en su estrategia de boxeador-golpeador, lograra encontrar un remedio para contener la presión y la potencia de Salido. Más aún, Salido logró desde el comienzo ser el primero en golpear y el primero en frustrar los intentos de ataque del retador, a pesar de que por momentos López daba la impresión de emparejar las estadísticas de golpes.

Hubo un momento, en el quinto round, en que abrumado por el ataque frontal de Salido Juanma dio un paso hacia atrás y lanzó un gancho que en toda su sencillez demostró hasta cierto punto que no se necesitaba de un poder sobrehumano para vencer al campeón. Fue un movimiento instintivo, más propio de peleadores refinados acostumbrados a castigar a los agresores, como Gamboa o Pacuiao, y una herramienta que López fue incapaz de volver a usar con efectividad. Ese corto gancho mandó a Salido a la lona y emparejó un round que de otra manera habría podido ser de 10-8 para el campeón.

En el octavo round Salido continuó lanzando ganchos, volados y uppers a un López que contestaba simplemente porque alguien, por alguna razón, lo golpeaba desde todos los ángulos y él tenía que hacer lo mismo, así fuera sin un propósito definido. Ese fue el principio del fin para López.

El noveno round fue acción pura, uno de esos rounds que necesitan ser revisitados como recordatorio de las cosas buenas que suceden en el boxeo. Para mexicanos y portorriqueños es un capítulo más en la historia de su rivalidad y una evidencia de que esta rivalidad, lejos de propiciar arrebatos nacionalistas, es una suerte de bendición para todos los aficionados.

Con hinchazón alrededor de ambos ojos Salido se levantó de su esquina dispuesto a noquear. López mostró un poco más de desesperación, acudiendo a tácticas como el uso del codo o sostener la cabeza de Salido por la nuca para golpearlo con un upper o un gancho. No importa. Tras treinta segundos de golpeteo ambos lograron revolucionar el ritmo hasta lo frenético. Fue Juanma quien en varias ocasiones llevó a su contrincante hacia las cuerdas mientras que Salido debió contragolpear en esa posición pero con los golpes más significativos. Para Juanma los últimos segundos de este round sellaron su suerte. Al salir al décimo round Salido lanzó una combinación de cuatro golpes, un gancho de derecha, un upper de izquierda, un upper de derecha y una izquierda que sólo fue un trámite porque Juanma se dirigía sin remedio hacia la lona. El ex campeón logró levantarse mientras el réferi continuaba la cuenta. Juan se tambaleó, intentó mostrar los guantes al réferi pero este comprendió que dejarlo seguir hubiera sido un crimen. Había valentía en la resolución de López pero a esas alturas ninguna posibilidad de lograr el triunfo. El réferi detuvo la pelea y las cámaras mostraron a Myra, la esposa de Orlando Salido, festejar en medio de diez mil puertorriqueños conmocionados por lo que acaba de presenciar.

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Mauricio Salvador es Director editorial en Esquina Boxeo y Director en Revista Hermano Cerdo. Se le puede encontrar en Facebook y tambien en Twitter utilizando el nombre @mauriki.

Topics: Featherweights, JUAN MANUEL LOPEZ, Orlando Salido

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